La adopción masiva de la Inteligencia Artificial (IA) representa uno de los mayores desafíos para el futuro del trabajo en Norteamérica, por lo que su incorporación a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) debe realizarse bajo reglas que garanticen la dignidad humana, el fortalecimiento del empleo y una distribución equitativa de los beneficios tecnológicos, planteó Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC).
Tras participar en las audiencias públicas convocadas por las autoridades estadounidenses como parte del proceso de revisión del acuerdo, el líder sindical sostuvo que la transformación tecnológica ya no es un escenario futuro, sino una realidad que exige respuestas conjuntas de gobiernos, empresas y trabajadores.
«El reto no es impedir la innovación, sino evitar que la competencia se base en abaratar el valor del trabajo o en sustituir indiscriminadamente a las personas. Es necesario un plan claro para el momento en que los sistemas y las máquinas inunden los centros de trabajo de la región», afirmó.
La próxima frontera del T-MEC será tecnológica
El dirigente advirtió que la llegada acelerada de sistemas de IA, plataformas inteligentes y automatización transformará millones de empleos en los próximos años, por lo que propuso que el tratado adopte un marco común con una premisa central: el ser humano al centro del desarrollo tecnológico.
«No le vamos a ganar a la IA ni a los robots en muchas tareas, pero sí podemos hacer que trabajen y generen para nosotros», señaló.
De esa premisa nace el concepto del Dividendo Tecnológico, mediante el cual los trabajadores se convierten en copropietarios de las tecnologías que eventualmente sustituyan determinadas actividades laborales, y obtienen nuevas fuentes de ingreso derivadas de la propia automatización.
Modelos como las cooperativas digitales, los esquemas de financiamiento progresivo y la participación en activos tecnológicos permitirían, explicó, que la innovación deje de ser un factor de desplazamiento y se convierta en un mecanismo de prosperidad compartida.
Una hoja de ruta para proteger el trabajo del futuro
Durante su visita a Washington D.C., el secretario general del SNAC entregó ante el Departamento del Trabajo y el USTR una propuesta integrada por cinco ejes para fortalecer el componente laboral del T-MEC: consecuencias automáticas y públicas para las violaciones laborales, con escalamiento al grupo corporativo; expandir el Mecanismo de Respuesta Rápida a todos los sectores y al salario; un piso salarial regional de 7.25 dólares por hora como condición de preferencia, anclado en los 16 dólares que el tratado ya exige al sector automotriz; una alianza trinacional de verificación laboral integrada por sindicatos auténticos; y un pilar tecnológico con derechos digitales y límites a la IA en contratación y despido.
Como parte de ese pilar, presentó su Digital Bill of Rights, una carta de derechos que incorpora principios como la transparencia algorítmica y la protección de los derechos laborales frente a la automatización en la economía digital.
Para Martínez Araiza, la revisión del T-MEC representa una oportunidad histórica para que Norteamérica escriba esas reglas a tiempo.
«No existe un ‘America First’ con un ‘Mexico Last’. La prosperidad de Norteamérica dependerá de construir una integración donde la innovación fortalezca al trabajador y no lo vuelva desechable», concluyó.
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