Las grasas y aceites que terminan en el drenaje pueden convertirse en un problema mucho mayor que una simple obstrucción. Su acumulación deteriora las redes sanitarias, incrementa las necesidades de mantenimiento y puede generar afectaciones ambientales. Frente a este desafío, Agua y Drenaje de Monterrey ha comenzado a utilizar herramientas digitales para conocer con mayor precisión qué ocurre con estos residuos desde que son recolectados hasta que llegan a su destino final.
Bajo la dirección de Eduardo Ortegón Williamson, el organismo ha impulsado un modelo de supervisión que combina tecnología, información geográfica y coordinación con empresas transportistas. El objetivo es pasar de una lógica reactiva, en la que los problemas se atienden una vez que aparecen, a una estrategia preventiva basada en datos.
Una de las principales herramientas es el Manifiesto Digital, un sistema que permite documentar el recorrido de grasas y aceites mediante una aplicación móvil. Los registros incluyen geolocalización, evidencia fotográfica y datos sobre el lugar donde los residuos son depositados, generando una cadena de información que facilita su seguimiento.
Actualmente, 22 empresas transportistas de grasas y aceites operan bajo este esquema, con autorización de Agua y Drenaje de Monterrey y de la Secretaría Estatal de Medio Ambiente.
Más información para tomar decisiones
La implementación del Manifiesto Digital también se refleja en los volúmenes de residuos recibidos en la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Noreste. Los registros muestran que la recepción de grasas y aceites pasó de 26 metros cúbicos en marzo de 2025 a mil 961 metros cúbicos en julio de 2026, equivalentes a alrededor de 73 metros cúbicos diarios.
El incremento, de acuerdo con el organismo, está relacionado con el fortalecimiento de los mecanismos de control para garantizar que estos residuos sean trasladados y depositados en sitios autorizados.
Para Eduardo Ortegón Williamson, la tecnología permite construir una visión más completa de la red sanitaria y de las actividades que pueden afectarla. Por ello, el modelo se complementa con mapas de calor y sistemas de información geográfica que ayudan a localizar zonas donde podrían existir descargas contaminantes.
Esta información permite identificar establecimientos ubicados en puntos de interés y analizar la trayectoria de la red, facilitando acciones de supervisión más focalizadas.
Del control a la corresponsabilidad
La estrategia también ha llevado a reforzar la vigilancia. Desde enero de 2026, Agua y Drenaje de Monterrey ha identificado 48 empresas con descargas contaminantes y, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente, ha suspendido el servicio de drenaje en 12 casos.
El desafío es relevante: alrededor de 20 por ciento de los reportes relacionados con drenaje están asociados con un exceso de grasas y aceites de origen vegetal y animal. Además de las afectaciones que pueden provocar, estas incidencias representan recursos adicionales para las labores de operación y mantenimiento.
Por ello, la transformación digital se acompaña de orientación a establecimientos comerciales sobre el uso adecuado de trampas de grasa, la contratación de proveedores autorizados y la disposición correcta de estos residuos.
La apuesta de Ortegón Williamson parte de una idea sencilla: modernizar el saneamiento no consiste únicamente en construir más infraestructura. También implica generar información, detectar patrones y actuar antes de que una descarga termine convirtiéndose en una emergencia.
“Un organismo operador no solamente debe atender un problema cuando aparece. Tenemos que generar información, anticiparnos y utilizar la tecnología para proteger nuestra infraestructura y el medio ambiente”, afirmó.
Con esta estrategia, Agua y Drenaje de Monterrey busca construir un sistema de saneamiento más trazable y preventivo, en el que los datos se conviertan en una herramienta para proteger tanto la infraestructura como los recursos naturales de Nuevo León.
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