El concepto de “arquitectura sustentable” ha ganado relevancia a nivel global, impulsado por la urgencia de enfrentar el cambio climático. Sin embargo, este despertar ambiental, ha dado lugar a la proliferación de prácticas de greenwashing, las cuales buscan aparentar un compromiso ecológico sin aplicar estrategias verdaderamente sostenibles. Daniel Esquenazi Beraha, empresario y arquitecto, ha expresado preocupación por esta tendencia, particularmente en el ámbito de la construcción.
“Es fundamental que dejemos de ver la sostenibilidad como una moda o herramienta de marketing. Debemos implementar prácticas reales y medibles que generen un impacto positivo en el medioambiente”, enfatizó.
Una de las principales prácticas de greenwashing en la arquitectura, tiene que ver con el uso superficial de certificaciones ambientales. Aunque estos sellos pueden sugerir que un edificio es ecológico, muchas veces no reflejan estrategias que reduzcan de manera significativa el impacto ambiental.
Esquenazi Beraha precisó que estos distintivos pueden crear una falsa percepción de sostenibilidad, al centrarse en requisitos mínimos y dejar de lado aspectos esenciales como la eficiencia energética o el uso de materiales dañinos para el entorno.
“El fenómeno del greenwashing se evidencia también en la inclusión de elementos como techos verdes o paneles solares en construcciones que, en su conjunto, no cumplen con estándares sostenibles. Aunque estas tecnologías aportan ciertos beneficios, no garantizan que el proyecto sea sustentable de manera integral si otros factores críticos, como la reducción de emisiones de carbono durante la construcción o el uso de sistemas energéticos eficientes, son ignorados”, puntualizó.
Asimismo, dijo que “es fácil caer en la idea de que un proyecto es sustentable por tener algunos elementos verdes. Sin embargo, la sostenibilidad debe ser integral y considerar todo el ciclo de vida del edificio”.
Otra cuestión relevante en este debate es el uso de materiales que se promocionan como “ecológicos” sin un análisis profundo de sus procesos de fabricación. A menudo, estos productos se comercializan bajo esa etiqueta por incluir materiales reciclados, omitiendo otros componentes que pueden ser perjudiciales, o sin mencionar los efectos negativos de su producción en el medioambiente.
“Muchos productos que se venden como ecológicos tienen detrás procesos industriales que no son ni transparentes ni responsables con el entorno. De ahí la importancia de investigar más allá de las etiquetas y asegurarnos de que los materiales sean realmente sostenibles desde su origen”, indicó Esquenazi Beraha.











