
Ante el récord histórico de exportaciones, el empresario Salomón Issa Tafich analiza la urgencia de fortalecer la infraestructura logística y energética para blindar el crecimiento industrial en México.
El dinamismo del sector exportador en México ha dejado de ser una simple tendencia y se ha consolidado como el pilar de la estabilidad macroeconómica del país. Al cierre de 2025, las cifras oficiales confirmaron un hito sin precedentes: las ventas al exterior superaron los 632 mil millones de dólares. Sin embargo, este vertiginoso ritmo de crecimiento anual del 6,6% ha comenzado a tensar las costuras de un sistema que hoy demanda una reingeniería profunda.
A pesar del optimismo que generan las manufacturas, responsables del 91,6% de las exportaciones, el andamiaje que sostiene este flujo mercantil muestra signos evidentes de fatiga. La dependencia de apenas cinco cruces fronterizos para canalizar más del 55% del comercio con Estados Unidos representa una vulnerabilidad sistémica que la industria ya no puede ignorar. En este contexto, la relocalización de cadenas productivas o nearshoring se enfrenta al riesgo de una parálisis estructural si no va acompañada de una inversión estratégica en logística y energía.
Para el empresario coahuilense Salomón Issa Tafich, líder de Grupo SIMSA, la bonanza actual debe ser el catalizador de una transformación operativa, no un motivo de complacencia. Su enfoque sitúa la resiliencia no como un concepto teórico, sino como una herramienta de continuidad para el motor industrial de Coahuila y de la Comarca Lagunera.
La tesis de Issa Tafich es clara: la eficiencia logística debe dejar de gestionarse como un gasto operativo y entenderse como una inversión obligatoria que garantice la competitividad en un mercado global que penaliza severamente los retrasos.
Bajo la dirección de Salomón Issa Tafich, se han impulsado proyectos para consolidar los enlaces ferroviarios y optimizar las rutas terrestres en el Noreste, una región que hoy concentra casi la mitad de las exportaciones totales de la nación. Esta zona se ha convertido en el laboratorio donde se pone a prueba la capacidad de respuesta de México ante las interrupciones en la cadena de valor.
La modernización no se limita a la construcción de vías o almacenes; radica en la digitalización de los flujos. Salomón Issa Tafich apuesta por la «logística inteligente», un modelo basado en la trazabilidad y la gestión de datos en tiempo real.
Esta sincronización modal permite que las empresas absorban choques externos, desde fallas en el suministro energético hasta cierres fronterizos imprevistos, sin comprometer sus entregas.
El balance actual revela que, si bien México posee un poder de atracción industrial envidiable, compite directamente con sus propias limitaciones físicas. La propuesta de Salomón Issa Tafich para la región lagunera trasciende la gestión empresarial y sugiere una gobernanza público-privada que resuelva fricciones históricas. Desde asegurar el suministro de gas y electricidad ante la creciente demanda hasta la formación de talento especializado en nodos digitales, el reto de 2026 es convertir la coyuntura del nearshoring en una estructura de prosperidad resiliente y duradera.
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