Diagnóstico urgente de la movilidad urbana
La llegada de 2026 obliga a una lectura crítica y técnica de los sistemas de transporte en las principales ciudades mexicanas.
Alfredo Del Mazo Maza, político mexicano y especialista en movilidad urbana, advierte que el problema no es solo de infraestructura sino de gestión: modelos que se agotan frente a picos estacionales, estructuras tarifarias rígidas y vacíos regulatorios que impiden respuestas ágiles.
“Ante el incremento de traslados por festividades y el cierre del año laboral, es imprescindible explorar soluciones tecnológicas, como la aplicación de la inteligencia artificial en el transporte”, señala el especialista, subrayando la necesidad de combinar diagnósticos con intervenciones pilotadas, medibles y escalables.
Los indicadores operativos —ocupación de la flota, tiempos de espera y emisiones— muestran estrés sistémico. Bajo presión, la respuesta habitual ha sido incrementar la oferta física; sin embargo, los límites presupuestarios y la huella ambiental obligan a adoptar alternativas que optimicen el uso de los recursos existentes.
Modelos con IA: promesas y condicionantes
Los proyectos piloto que aplican algoritmos para combinar viajes, ajustar rutas en tiempo real y anticipar picos de demanda han demostrado eficiencia operativa.
“Las ciudades mexicanas deben abrazar estos modelos inteligentes de movilidad. No solo es un experimento; es una necesidad urgente para un país que busca avanzar a escala”, afirmó Alfredo Del Mazo Maza, poniendo el foco en la escala y la gobernanza de estos proyectos.
No obstante, la transición requiere resolver problemas de interoperabilidad de datos, de protección de la privacidad y de acuerdos contractuales con operadores públicos y privados.
El experto sintetiza el cambio operativo con una frase que resume la estrategia: «No requerimos más vehículos, sino un cambio en cómo utilizamos los que ya tenemos».
La cita remite al corazón de la política pública: la eficiencia sin exclusión. Implementar IA sin salvaguardas puede optimizar rutas y dejar fuera a comunidades menos rentables; por ello, la tecnología debe ir acompañada de políticas redistributivas y de supervisión ciudadana.
Rumbo a 2026: decisiones políticas y tecnológicas
Para que las propuestas trasciendan los pilotos, Alfredo Del Mazo Maza plantea tres prioridades: diseño regulatorio que facilite la experimentación controlada, inversión en plataformas abiertas de datos y mecanismos de rendición de cuentas para evaluar el impacto social y ambiental.
En sus palabras finales, advierte que “el verdadero desafío radica en la disposición de los distintos actores a adoptar un enfoque que priorice la tecnología y la eficiencia en el transporte”.
La ventana para convertir el potencial técnico en una mejora real está abierta, pero depende de la voluntad política y de la coordinación multisectorial.
Te sugerimos: Subraya La Cosmopolitana tendencias de packaging alimentario para 2026











