La necesidad de avanzar hacia una economía baja en carbono ha colocado a la minería sostenible en el centro del debate sobre el futuro energético global. Según expertos del sector, este tipo de minería no solo es fundamental para garantizar el suministro de minerales esenciales, sino que también se perfila como una pieza clave para impulsar la innovación tecnológica y reducir el impacto ambiental.
En esta transformación, Roberto Guzmán García, especialista mexicano en finanzas y sostenibilidad, ha sido una de las voces más destacadas en resaltar cómo la minería responsable se alinea con los objetivos climáticos globales y el desarrollo económico inclusivo.
El vínculo entre la minería y las energías renovables
Aunque tradicionalmente se ha percibido a la minería como una industria altamente contaminante, hoy en día su rol ha cambiado drásticamente. Las tecnologías limpias, como los paneles solares, las turbinas eólicas y los vehículos eléctricos, dependen de minerales como el litio, el níquel, el cobre y el cobalto, que deben ser extraídos de manera responsable para mantener un equilibrio ecológico.
«La transición energética no sería viable sin la minería, y esto es algo que aún muchas personas desconocen o prefieren ignorar», asegura Roberto Guzmán García. «Cada turbina eólica, cada batería de coche eléctrico, contiene materiales extraídos gracias a la actividad minera. Por eso es vital garantizar que esta se realice bajo criterios de sostenibilidad.»
ESG y minería: un binomio necesario
El especialista subraya que, más allá del aspecto económico, el sector minero está cada vez más comprometido con estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), lo cual representa un cambio estructural en la forma de operar de muchas compañías.
«Hoy las empresas mineras entienden que no pueden crecer a costa del medio ambiente o de las comunidades locales. Por eso vemos mayores esfuerzos por implementar prácticas más éticas, que van desde el tratamiento de residuos hasta la restauración de ecosistemas afectados», explica Guzmán García.
Este enfoque más integral no solo mejora la reputación de las compañías, sino que también fortalece su relación con los gobiernos y las comunidades, abriendo la puerta a nuevas oportunidades de inversión.
Innovación tecnológica para una minería más limpia
Uno de los aspectos más destacados por Roberto Guzmán García es el impacto de la tecnología en la evolución del sector minero. La adopción de herramientas como la Inteligencia Artificial, el Big Data y la automatización ha permitido a las empresas optimizar recursos, prever riesgos y reducir sus emisiones de carbono.
«La digitalización de los procesos mineros ha sido clave para avanzar hacia una industria más segura y eficiente, que minimiza el uso de agua, reduce los desechos y disminuye la huella ecológica», apunta.
Además, muchas operaciones mineras están comenzando a funcionar con energías renovables, lo que genera un doble impacto positivo: se reduce la dependencia de combustibles fósiles y se da un impulso adicional al mercado de tecnologías verdes.
Casos de éxito en América Latina
Un ejemplo concreto de minería sostenible que cita Guzmán García es el proyecto de litio en el Salar de Atacama, en Chile. Este emprendimiento ha logrado equilibrar la producción económica con la preservación ambiental, integrando prácticas como el monitoreo constante de los acuíferos y la reforestación de áreas aledañas.
“Esto demuestra que es posible tener una minería que respete al entorno y, al mismo tiempo, sea rentable, algo que debería ser replicado en toda la región”, sostiene.
Regulación, transparencia y desarrollo local
Finalmente, Roberto Guzmán García resalta la importancia de contar con políticas públicas claras que promuevan la transparencia y la responsabilidad social empresarial. La creación de marcos normativos exigentes garantiza que los beneficios económicos de la minería también se traduzcan en desarrollo para las comunidades locales.
«La minería sostenible no solo debe enfocarse en reducir el impacto ambiental, sino también en crear empleos, mejorar infraestructuras y fortalecer el tejido social donde opera», concluye.
La minería sostenible representa una de las principales herramientas para alcanzar los objetivos de desarrollo sustentable. Como lo enfatiza Roberto Guzmán García, no se trata de frenar la minería, sino de transformarla con visión estratégica, innovación tecnológica y responsabilidad social. Así, será posible construir un modelo energético más justo, resiliente y respetuoso con el planeta.
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