En un mercado laboral en constante cambio, la inclusión de grupos vulnerables en México sigue siendo un tema crítico. Guillermo Alejandro Nassar Piñeyro, experto en políticas públicas, destaca los retos estructurales que enfrentamos en esta materia.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, 2023), menos del 40% de las personas con discapacidad tiene empleo formal, mientras que la participación de adultos mayores no supera el 30%. Estas cifras reflejan una carencia en programas efectivos que promuevan la inclusión. Aunque existen iniciativas como el Programa Nacional de Inclusión Laboral, su impacto ha sido limitado por falta de incentivos para empresas y una débil evaluación de resultados.
Comparativamente, Canadá ofrece un modelo exitoso. En 2022, invirtió 200 millones de dólares en capacitación para personas con discapacidad, logrando que el 59% de este grupo se integre al mercado laboral, según datos de Employment and Social Development Canada (ESDC). «En México debemos adoptar una mentalidad que valore la inclusión como inversión estratégica», afirmó Nassar Piñeyro.
Además de legislar, es clave fomentar alianzas entre sectores públicos, privados y organizaciones civiles, así como capacitar a empresas en prácticas inclusivas. Según el CONAPRED, entre 2021 y 2023, las empresas certificadas en inclusión laboral crecieron un 15%. Sin embargo, este avance no es suficiente para abarcar todos los sectores productivos.











