La creciente transición hacia energías limpias y la digitalización están marcando un antes y un después en el mercado del cobre. Roberto Guzmán García, experto en finanzas, destaca que la producción global de cobre alcanzará un máximo de 25.7 millones de toneladas para 2026, antes de enfrentar un déficit de 4.7 millones de toneladas en 2034, impulsado por una demanda sin precedentes.
BHP, una de las principales empresas mineras, proyecta que el consumo de cobre crecerá en un millón de toneladas métricas adicionales anualmente hasta 2035, duplicando la media de los últimos 15 años. Este aumento responde a la necesidad de soluciones tecnológicas y energéticas sostenibles en la economía global.
El precio del cobre refleja esta dinámica. En la Bolsa de Metales de Londres, alcanzó $9,609.50 dólares por tonelada tras medidas económicas en China, principal consumidor mundial. Sin embargo, el crecimiento económico moderado de China y los problemas en su sector inmobiliario generan dudas sobre la estabilidad de la demanda.
Según Guzmán García, la industria energética consumirá el 23 % del cobre global para 2050, mientras que el sector digital incrementará su participación del 1 % al 6 %.
La disminución del contenido de cobre en las minas, que ha caído un 40 % desde 1991 según BHP, eleva los costos de extracción. Para afrontar este desafío, la industria minera invertirá $250,000 millones de dólares en la próxima década en proyectos de expansión.
“La presión por cumplir con la demanda de cobre sin comprometer los recursos naturales exige innovación y sostenibilidad en toda la cadena de suministro,” señaló Guzmán García, enfatizando la importancia de esta transición para la economía global.











