México y distintos países del mundo enfrentan un desafío creciente en materia energética: el abastecimiento de electricidad. La guerra en Medio Oriente, los bloqueos al transporte de hidrocarburos, así como los problemas ambientales son algunas de las barreras que dificultan la seguridad energética de un país.
Ante este escenario, especialistas observan en la energía solar espacial una alternativa segura, viable y de larga duración para abastecer de electricidad a distintas ciudades e industrias.
“La idea central es simple en concepto, pero compleja en su ejecución: captar energía solar fuera de la atmósfera terrestre y enviarla de forma inalámbrica a la Tierra. En el espacio no hay nubes, no se hace de noche. Tampoco hay estaciones. La radiación solar es constante y más intensa que en la superficie terrestre”, explica Enrique Ochoa Reza, consultor y miembro de consejos de administración de empresas de tecnología y energía.
Esta iniciativa lleva varios años en análisis por países como Estados Unidos, Japón y Reino Unido. Sin embargo, en las últimas semanas ha generado mayor interés al ser presentada en el Foro de Davos 2026 como una opción para suministrar energía a los centros de datos del mundo.
Su principal ventaja es que permitiría contar con electricidad renovable y firme durante las 24 horas del día, algo especialmente valioso para zonas con alta presión sobre la red, regiones aisladas o instalaciones críticas como hospitales, sistemas de agua, telecomunicaciones y seguridad pública.
Además, esta tecnología no sustituiría las fuentes de generación actuales, sino que ayudaría a abastecerlas. Y ayudaría a reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
“La energía solar espacial no compite con paneles solares en tierra; con el viento o las nubes que cubren el cielo; ni con el desabasto de combustibles fósiles; ni con las olas de calor o un huracán que estresan la red”, aseguró Enrique Ochoa Reza.
En el caso de México, su utilidad podría ir desde microrredes de decenas de kilovatios hasta plataformas de gran escala capaces de reforzar el sistema eléctrico nacional.
Los desafíos de la energía solar espacial
Para Enrique Ochoa Reza, consultor y miembro de consejos de administración de empresas de tecnología y energía, la idea es prometedora, pero enfrenta obstáculos importantes.
“Los principales retos son el alto costo de lanzamiento, la complejidad de ensamblar y operar infraestructura en el espacio, así como la necesidad de regulaciones claras para la transmisión inalámbrica de energía”, señala.
Además, los satélites deben ubicarse a 36 mil kilómetros de la Tierra y ponerse en órbita, lo cual requiere miles de dólares y una infraestructura aeroespacial con la que México no cuenta.
Por ahora, el Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Estados Unidos, ya demostró que es posible la transmisión inalámbrica de energía, Japón anunció una demostración este año y Reino Unido ha propuesto un calendario para desarrollar esta tecnología rumbo al 2030.
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