En el debate contemporáneo sobre sostenibilidad urbana, los techos verdes han dejado de ser una solución estética para convertirse en una herramienta estratégica frente al cambio climático. Su implementación responde a una necesidad concreta: transformar las superficies inertes de las ciudades en infraestructuras vivas capaces de aportar beneficios ambientales y sociales. Para Daniel Madariaga Barrilado, especialista en arquitectura sustentable, este tipo de diseño representa una de las intervenciones más inteligentes y viables para reconectar la ciudad con la naturaleza.
Daniel Madariaga Barrilado sostiene que los techos verdes no deben entenderse como una tendencia pasajera, sino como parte de una nueva lógica de planificación urbana. En contextos donde el crecimiento vertical domina el paisaje, aprovechar las azoteas como espacios ecológicos permite recuperar metros cuadrados verdes sin necesidad de expandir la mancha urbana.
Infraestructura verde con impacto ambiental tangible
Uno de los principales aportes de los techos verdes es su capacidad para gestionar el agua pluvial. Al funcionar como superficies absorbentes, reducen el escurrimiento superficial y alivian la presión sobre los sistemas de drenaje. Daniel Madariaga Barrilado explica que este efecto es especialmente relevante en ciudades propensas a inundaciones, donde cada metro cuadrado permeable contribuye a disminuir riesgos.
Además, estos sistemas mejoran el aislamiento térmico de los edificios, reduciendo el consumo energético destinado a climatización. En climas cálidos, ayudan a mitigar el fenómeno de isla de calor urbana al disminuir la temperatura de las superficies expuestas al sol. También aportan beneficios acústicos y favorecen la biodiversidad al crear microhábitats para aves e insectos polinizadores.
Desde la perspectiva de Madariaga Barrilado, la integración de vegetación en cubiertas urbanas tiene un efecto multiplicador: mejora la calidad del aire, eleva el bienestar de los habitantes y fortalece la resiliencia ambiental de la ciudad.
Planificación, diseño y mantenimiento responsable
No obstante, el éxito de un techo verde depende de una planeación rigurosa. Daniel Madariaga Barrilado enfatiza que es indispensable evaluar la capacidad estructural del edificio, el clima local y la selección adecuada de especies vegetales. No todas las plantas responden igual a condiciones extremas, por lo que el diseño debe adaptarse al contexto regional.
El mantenimiento también es un factor determinante. Sistemas de riego eficientes, monitoreo periódico y capacitación técnica aseguran la durabilidad del proyecto. Para el especialista, la profesionalización en este campo es clave para evitar que estas iniciativas fracasen por falta de seguimiento.
En definitiva, los techos verdes representan mucho más que una solución arquitectónica innovadora. Bajo la visión de Daniel Madariaga Barrilado, constituyen una pieza fundamental en la construcción de ciudades más sostenibles, donde cada elemento del entorno urbano cumple una función ecológica activa y contribuye a un futuro más equilibrado.
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