«A mamá siempre la tengo en mi corazón”

«A mamá siempre la tengo en mi corazón”

“Como quisiera ay, que tú vivieras, que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca y estar mirándolos. Amor eterno e inolvidable, tarde o temprano estaré contigo para seguir amándonos”, cantaba el grupo norteño al pie de una de las tumbas del cementerio municipal de Colima, en donde una de tantas familias colimenses celebraba el Día de las Madres.

Alejandra Vázquez, sentada a un costado de la tumba donde descansa desde hace dos años su madre y también sus abuelos, reveló que aunque ya no la puede ver, este 10 de Mayo le lleva flores y le dedica tiempo, habla con ella y le reza un Rosario.

“Aunque ya no podemos ver a nuestra mamá, abuelos, venimos a dejar unas flores, un regalo; a lo mejor viniendo a verlos ellos están contentos, nos pueden ver y no se sienten solos aquí”.

Acompañada de su pequeño hijo, dijo que la extraña mucho y es importante que cuando ellas tengan vida “decirles que se les quiere mucho, agradecerle por todo lo que nos dieron y habernos cuidado, por haber salido adelante con todos su siete hijos….Qué le vamos hacer es la ley de la vida”, dijo triste, y una lágrimas bajo sobre su mejilla.

Así mismo, con mucha tristeza, dijo que es importante que los hijos valoren a sus mamás, que las visiten y les lleven regalos también, porque cuando están muertas ya para qué; y en vida pueden hablar, convivir y pasar momentos agradables”.

Ramón Munguía Chávez, quien por primera ocasión festeja a su madre fuera de su casa, llevó flores, rezó y limpió la tumba, acompañado por sus hermanos, quienes en esos momentos reflexionaban a los costados.

“Su partida son huecos y silencios que dejan en la familia y el hogar. Pero bueno Dios es bueno y misericordioso y nos da mucha fortaleza para acostumbrarnos; los que somos católicos y creemos en la resurrección estamos seguros de que ella no ha muerto, y precisamente ha entrado a la vida eterna”, pronunció con el alma resquebrajada.

Aseveró, que, si aún la tuviera con vida, “el dúo madre e hijo es muy especial: debemos ser cariñosos, bondadosos y amorosos con los progenitores de uno, lo mismo que cuando están con vida. Hoy no la vamos a poder apapachar, pero sí le trajimos sus flores, limpiamos su tumba y le rezamos un Santo Rosario”.

La señora Petra Torres, perdió a su madre hace 8 años, y acompañada de dos de sus hermanas, llevaron música al estilo norteño para honrar la memoria de su madre al pie de su tumba en este día especial.

“Aunque esté en el cielo siempre la tengo en mi corazón; si la tuviera aquí le diría que la quiero mucho y si volviera a nacer quisiera la misma madre que fue ella. A las madres, hoy hay que darles mucho amor, respetarlas porque ellas siempre van a tener los brazos abiertos para uno en las buenas y en las malas”.

Pidió a los hijos que todavía gozan de sus madres físicamente y las respeten “porque yo ya no la tengo… suelta el llanto…y cómo quisiera tenerla aquí”.

Zenén Campos, cansado y esperando bajo la sombra de un árbol a familiares que acudieron a visitar la tumba de su madre, dijo que esta tradición que empezó en México hace bastantes años, llevaron flores. “Vemos que otras personas que nos encontramos traen música, le traen las canciones que les gustaban a sus mamás”.

Aseveró que en este encuentro con la tumba de su mamá, y algunos otros familiares, los acompañan sus hijos para irles transmitiendo estas bonitas tradiciones mexicanas, y éstas mismas no se pierdan.

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