El lunes 18 de enero abrirán restaurantes en la CDMX

Bajo la etiqueta #AbrimosOMorimos en redes sociales, empresarios dueños de restaurantes en la Ciudad de México aseguran que abrirán el próximo lunes para dar servicio en los locales, lo cual no está permitido por el semáforo rojo de riesgo Covid-19.

Los restauranteros aseguran que abrirán con todos los protocolos de Mesa Segura que ha publicado la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).

“Hablaremos con nuestro personal para pedirles que sean extremadamente cautelosos, que cuiden su salud, la de sus familias, sus compañeros y de nuestros clientes”, indican las medidas que difunden en redes sociales.

“Si se presenta personal del Invea (Instituto de Verificación Administrativa) o cualquier autoridad que quiera llevar a cabo una inspección, seremos absolutamente respetuosos, ellos, igual que nosotros, están trabajando”.

HASTA EL CUELLO

Restauranteros de la zona metropolitana del Valle de México aseguraron que tienen el “agua hasta el cuello” y están en peligro de desaparecer por las medidas para controlar la epidemia de Covid-19, ya que no cuenta con más ahorros, se ha terminado el periodo de gracia con sus acreedores y tienen que seguir pagando servicios.

En una carta dirigida a Claudia Sheinbaum y Alfredo del Mazo, señalaron que tan solo en el Estado de México antes de la pandemia se tenían registrados 70 mil restaurantes, que generaban 340 mil empleos directos; sin embargo, han cerrado definitivamente 10 mil unidades, con una pérdida de, al menos, 50 mil empleos directos.

“A pesar de ser parte esencial de la economía de México, los restaurantes están en peligro de desaparecer. Desde el inicio de la pandemia en la Zona Metropolitana del Valle de México se han cerrado 13,500 establecimientos”, aseguraron.

El documento firmado por más de 500 restauranteros, entre ellos directivos de cadenas como IHOP, Fisher’s y grupo Los Arcos, explica que la situación es muy distinta a la que vivieron a principios del año pasado, dado que acabaron con sus ahorros, incluso, parte de estos fueron utilizados para adecuarlos con medidas sanitarias y de protección.

Además, señalaron que los periodos de gracia con sus acreedores se han terminado, por lo que tienen “el agua hasta el cuello” porque deben seguir pagando impuestos, licencias, servicios, por lo que con las puertas cerradas es imposible, ya no sólo pagar las deudas, sino sobrevivir.