Cierre de comercios en CDMX deja las primeras secuelas económicas

Ante el cierre total de negocios en la CDMX por el semáforo rojo, la Canirac advirtió que ocho de cada diez negocios podrían quebrar en las siguientes semanas en la Zona Metropolitana de Ciudad de México, debido a la falta de apoyo fiscal del gobierno.

El confinamiento provocado por la pandemia de Covid-19 impulsó el cierre de 32,493 negocios en la Ciudad de México hasta el mes de septiembre, de acuerdo a la iniciativa privada.

La cifra casi quintuplica la comunicada por la Secretaría de Desarrollo Económico de la CDMX (Sedeco), que en el mes de marzo, cuando inició la Jornada Nacional de Sana Distancia, registró 7,000 establecimientos creados.

En contraste, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en la CDMX (CanacoCDMX), realizó una encuesta en la que estima que a fin de año se acumulen 37,800 negocios quebrados en la capital del país.

El sondeo prevé que hacia el final de noviembre, la cifra sea de 34,400 establecimientos perdidos.

Además, la Canaco comunicó que los gimnasios fueron los negocios más golpeados en cuanto a servicios, con más de 1,800 establecimientos cerrados. Por su parte, la afectación a restaurantes dejó un saldo de 682 comercios cerrados.

INCERTIDUMBRE

Y es que la incertidumbre se apoderó una vez más del dinámico sector comercial capitalino y del vecino Estado de México, donde viven 23 millones de personas, tras la medida que entró en vigor el sábado y se mantendrá hasta el 10 de enero en esa región.

Luego de esquivar este tipo de restricciones durante semanas, las autoridades ordenaron un aislamiento casi total el viernes ante el repunte de los contagios. La ocupación hospitalaria en la capital es de 86%, y de 78% en el estado vecino.

En la capital y el Estado de México funcionan unos 109.000 negocios de venta de comida y bebidas, más de la quinta parte del total nacional, según Canirac.

México, con 129 millones de habitantes, registra casi 118.000 muertos y 1,3 millones de casos de covid-19.

En la turística zona capitalina de Coyoacán, que en diciembre suele estar abarrotada, se ven los rostros de angustia de los trabajadores de restaurantes.

David Mondragón, que abrió un restaurante a finales de marzo junto con un socio, cuando la epidemia comenzaba a expandirse en México, teme una bancarrota.

Mondragón advierte que el mayor riesgo para los comerciantes es la ruina por intentar mantener el negocio y los empleos.

“No solamente pueden quedar en ceros, sino irse a la ruina y quedarse sin nada porque a fin de cuentas el que te cobra no tiene compasión, y si el gobierno te pide que pagues el impuesto, pagas el impuesto”, dice.

Otros negocios considerados no esenciales también están contra las cuerdas.

Mario Terrés, propietario de una empresa de productos artesanales para mascotas, no tiene más remedio que volverse a refugiar en el comercio electrónico, que le permitió mantenerse a flote este año.

Se queja de tener que cargar con los costos de quienes “deciden estar saliendo y no cuidarse”, en un país donde la mitad de la fuerza laboral está en la informalidad.