La soledad se ha convertido en un potencial negocio

Una vez decidí abrir Tinder, me dio curiosidad deslizar hacia la derecha para elegir a alguien y hacia la izquierda para rechazarlo. Pero el desliz del dedo en la pantalla para elegir a alguien tiene un límite, si quieres revisar más de lo que te permitentiene un costo.

¿Quién pagaría por conocer gente me pregunté? Resulta que sí hay bastante y sobre todo en Estados Unidos, país que el diario El País ha descrito como un país sin cultura del tacto.

“En Estados Unidos no existe la cultura del tacto, que es un tipo de comunicación más allá de las palabras”, lo que ha permitido que se organicen fiestas de abrazos. Adalm Paulman, asistente d estas fiestas señala que:

“En las fiestas de abrazos puedes pedir que te toquen y aprender cómo te gusta que lo hagan”.

Los asistentes acuden en pijama para no potenciar el deseo sexual, rondar entre los 34 y 70 años. Sin embargo, el reportaje Se compran amigos y abrazos: la epidemia de soledad en EE UU ya es un negocio, reveló que son los centenials, jóvenes de entre 7 y 21 años, los que se sienten más solos.

Se pensó que uno de los factores podía ser el aislamiento por el uso de la tecnología, pero no es así, sino la incapacidad de crear relaciones interpersonales cara a cara, por lo que el uso de las aplicaciones para conocer gente está en apogeo.

El el periódico español se habla de la aplicación “The People Walker” en la que “paseantes” cobran entre siete y 21 dólares (entre seis y 19 euros) por acompañar a caminar a otra persona.

Rent a Friend es una aplicación que se creó en 2009 en Estados Unidos, cuenta con más de 600 mil “amigos de alquiler” en diversos países del mundo, los usuario pagan ente 10 y 15 dólares la hora, para reunirse de debe seguir un protocolo, reunirse en un lugar público, tener un móvil a la mano, decirle a un conocido donde va a estar y a qué hora planea regresar, el creador Scott Rosenbaum se inspiró en una aplicación japonesa en el que se paga a un desconocido para que te acompañar a aun fuera o con familiar tras un divorcio.

Bien lo decía un querido amigo, lo bueno del capitalismo es que cualquiera cosa se puede vender, en este caso es la compañía ¿después qué se venderá? ¿Contar chistes? ¡ah, ya también se venden!