Rafael Valdez en Viajes Opuestos

Por Violeta Martínez

Desde inicios de campaña presidencial, Donald Trump tenía en la mira a los inmigrantes, haciendo de ello un eslogan de su campaña y principal causa por la que terminaría ganando el 20 de enero del 2017.

Por lo que los medios de comunicación han seguido de cerca la situación de las familias que deciden abandonar sus países en busca del sueño americano.

Pero la información que suelen dar carece de detalles que no responden a las interrogantes ¿De dónde vienen? ¿Dónde se refugian? ¿Quiénes son las personas que los auxilian en su viaje? ¿Qué pasa con los niños? ¿Donde consiguen alimento?

Estas fueron algunas de las preguntas que no han tenido respuesta, son ignoradas y nos dejan con una extraña sensación de que no toda la información es publicada.

En esta búsqueda de respuestas, el estudiante salvadoreño de Comunicación de la Universidad Claustro de Sor Juana de la Ciudad de México, Juan Rafael Valdez Sandoval, se dio a la tarea de hacer un viaje a uno de los refugios que albergan a los inmigrantes en su paso hacia Estados Unidos.

Con un radio- reportaje de 13 minutos realizado en Ixtepec, Oaxaca Juan Rafael Valdez Sandoval busca dar a conocer la situación de sus compatriotas salvadoreños, y de los demás centroamericanos que arriesgan la vida en busca de un lugar mejor.

La travesía

El viaje inició con Paola Deniss Salcedo, estudiante de Derechos Humanos de la Universidad del Claustro de Sor Juana, que trabaja de cerca con el padre Alejandro Solalinde, administrador de albergues para migrantes.

Ella fue el contacto para que Rafael pudieran documentar las historias de uno de de los albergues del padre en Oaxaca, Ixtepec.

El camino se torno largo siendo una hora en avión, y después siete horas en camión para llegar a Ixtepec, para luego esperar una camioneta que los llevaría al refugio.

Cuando llegaron se encontraron con pocos inmigrantes, pero en la noche llegó un camión con 70 inmigrantes pidiendo asilo.

En donde el albergue les daba dos opciones: se pueden quedar a descansar para después continuar con su camino o pueden establecerse ahí en Oaxaca y esperar a que sus papeles estén listos y así trabajar en México, pero la espera es de ocho meses.

Los primeros dos días Rafael Valdez se dedicó a conocer a los migrantes que estaban por su paso en Ixtepec.

Sin embargo, fue hasta el tercer día que uno de sus objetivos se cumplió: la Bestia, aquella máquina que en su viaje transporta cientos de migrantes por encima, pasó a diario, cerca del refugio por lo que pudo tener una experiencia de cerca de los migrantes que llegaban.

La ayuda extra 

Asimismo es importante señalar que el refugio se mantiene gracias a la ayuda extra de los voluntarios que vienen de fuera y de los migrantes que ofrecen su servicio para con el albergue que los acoge 

“El voluntariado viene de gente de otros países, pero también de los centroamericanos que mientras estén ahí en el refugio brindan su ayuda para que el centro siga marchando”, comentó para WikiTribune en Español Rafael Valdez.

Incluso aquellos migrantes que lograron posicionarse en Oaxaca también ayudan a sus compatriotas, pero la ayuda también llega de cinco monjas principalmente que viven a las afueras de Ixtepec.

Rafael cuenta que gracias al voluntariado, el refugio logra mantenerse, antes la ayuda la recibía por amparo del gobierno pero ésta dejó de llegar. “Con el nuevo gobierno les quitaron el apoyo de los médicos y los pocos que llegan es de manera voluntaria”, comenta Rafael.

Pero el  pueblo mismo ha sido un gran contribuidor cuando se trata de alimentos.

“Cada semana se va al mercado y la gente les regala comida y hay veces en la que llegan a recolectar mucha y a veces poca comida, incluso hay un señor salvadoreño que consiguió sus papeles y ya vive cerca del refugio con su familia y logró hacerse de una camioneta para poder transportar los alimentos”.

A pesar de los malos ratos que suelen pasar los centroamericanos en su viaje a los Estados Unidos, en refugios como el Ixtepec encuentran familia de otros países y que entienden la situación uno con el otro.

“Me toco conocer a dos niños entre cuatro y cinco años que llegaron de una caravana pero llegaron solos, a sus papás los mataron en el camino pero cuando llegaron al refugio los acogió y se volvieron familia, al igual que sucede con todos los que llegan”.

Rafael Valdez en su estadía por el refugio cuenta que se encontró con historias que en ningún medio de comunicación cuentan o por lo menos no les dan la cobertura apropiada.

“En la grabación entrevisté a una chico homosexual que comenta que su principal motor para huir de su país fue la discriminación que recibía, ya no se sentían seguros”.

Sin embargo, la discriminación les seguía ya que cuando llegaron al refugio a veces se les “armaba” porque venían muy maquilladas y los demás de las caravanas les reclamaban ¿Dónde habían conseguido el dinero para ese maquillaje?, cuando podían comprar comida con ello.

Asimismo, él se percató de que ese sueño tan anhelado por llegar a Estado Unidos ha disminuido.

“De las 40 personas que estaban en el refugio entrevisté a 20 pero 15 de ellas ya tenían decidido quedarse en México”, comentó el estudiante del Claustro de Sor Juana.

Sobre los medios de comunicación, Valdez Sandoval  comenta que los medios no han jugado buen papel al momento de narrar lo que sucede con los inmigrantes en su viaje a los Estados Unidos y solo se han mantenido a raya en exaltar lo que hacen. 

“Antes México era el puente pero ahora ya no”.

La grabación

Rafael Valdez que estudiante de comunicación que se inclina hacia el periodismo nos cuenta  que todo fue bastante improvisado, el uso de un guión estuvo en su mente solo al principio del viaje cuando se dio cuenta que este no le iba a permitir que la comunicación con los inmigrantes del centro fluyera.

“Al principio queríamos hacer un círculo y así compartieran su historia, pero al momento de que ellos se percataron de que estábamos grabando nadie se quiso acercar”.

Sin embargo, al no ver participación por parte de los inmigrantes Rafa decidió comenzar a grabar el audio e improvisar y dejar que todo pasara tan normal como fuera posible.

Por lo que las primeras sonidos en grabar fue el pasar de la Bestia que desde hace unos días pasaba por ahí.

“Aproveché que la Bestia estaba pasando por esos días para grabarla y es justo el tren que se escucha en el audio reportaje, da miedo ver el tren de cerca”.

Cuenta que el sonido del paso de la Bestia se escucha toda la noche y las personas del albergue ya están acostumbradas al ruido.

Pero para Rafael y las gente que suele vivir cerca de la zona, dejó de ser un simple tren transportando algo más valioso que el  material: esperanza, miedo y sueños son lo que a diario carga encima de él.

A pesar de que todo fue improvisado poco a poco fueron surgiendo oportunidades donde Rafael aprovechaba para sacar la grabadora.

“En la hora de la comida sacaba mi grabadora y atrapaba lo que podía ya fueran el sonido de los platos o el sonido de todos platicando a la hora de la comida.

Lo mismo fue al momento de hacerles preguntas, todo fue improvisado las que iban surgiendo” 

El estudiante Rafael nos cuenta que al principio de que iniciara el viaje se había planteado la idea de hacer un reportaje sonoro en el cual se dieran a conocer los diferente sonidos que escucha un migrante legal a uno ilegal en su día a día, pero al final todo resultó diferente.

“Nosotros contamos con comodidades desde el inicio de viaje y cuando nos topamos con la realidad de los inmigrantes el panorama que tenía al inicio cambió”.

Al llegar al albergue, Valdez  se topó con diferentes historias de sobrevivencia de los inmigrantes, él como reportero respetaba el espacio y el anonimato en los nombres.

“Con una de las primera chicas que entrevisté me dijo que mantuviera el anonimato porque ella había estado en tres estaciones migratorias y está en proceso de pedir asilo en México”

De la misma manera Rafael Valdez se encontró con la situación de que hay mucho joven que viene solo en busca de una mejor vida para su familia y para ellos.

“Si para nosotros que venimos como turistas y nos llegamos a atrever a venir solos es a veces difícil, no me puedo imaginar el cruzar Salvador luego Guatemala y tomar un camión para llegar a Chiapas y cruzar con todo los obstáculos de la migración y el narcotráfico que les amenaza”

Rafael entendió que el miedo siempre iba a estar cuando intentara hacer entrevistas y el tener que lidiar con ese obstáculo iba a ser difícil en su travesía por encontrar una historia que contar.

Pero el hecho de que fuera ciudadano salvadoreño hizo que tuvieran confianza porque sabían que estaban hablando con alguien que conocía la situación del Salvador.

“Fue doloroso ver a mi gente de esa manera sin embargo, tanto ellos como yo sentimos un aire familiar donde las conversaciones iban de la comida tradicional que tanto extrañamos hasta las ciudades del Salvador.

Fue como hablar con un familiar que tenía tiempo que no veía , pero también me di cuenta que los medios de comunicación podrían hacer más al informar al pueblo de México de las situaciones de cada unos de inmigrantes y evitar sesgar la información donde sólo quedan mal los migrantes y la realidad cuando te topas frente a ella es muy diferente”.