Degusta tacos de 18 guisados diferentes en la CEDA

Con información original de Excélsior 

Ciudad de México, 15 Noviembre.- Martha Patricia Rosales Jiménez comenzó a trabajar en la Central de Abasto de la Ciudad de México como ayudante de bodega y hoy es una de las mil comerciantes cuyo giro son los alimentos preparados, responsable de la cocina “Paty” ofrece tacos de más de 18 guisados diferentes, tortas y comida corrida.

“Cuando llegué a la Central de Abasto fueron años muy difíciles porque trabajaba haciendo limpieza en bodegas, camiones o tráileres y también recolectaba alimento de la merma de producto”, relató Martha Patricia.

Sin embargo, la necesidad de sacar adelante a 10 hijos, llevaron a la mujer originaria de Iztapalapa ir más allá y comenzó con la preparación de alimentos que llevaba en tuppers y pequeños recipientes.

“Trabajaba en la I-49 para ayudarme, la dueña me dio permiso de vender comida en un pedazo de su bodega. Llevaba arroz, sopa y algunos guisados en las cubetas en las que anteriormente daban la leche de Liconsa, hasta que comencé a moverme y vender en otros locales”, recordó Rosales Jiménez.

Hoy Doña Paty, como es conocida en la Central, deleita a sus comensales con exquisitos guisados desde mole con pollo, bistec en salsa pasilla, costilla de cerdo con verdolagas, caldo de pollo o res, chuletas o suadero en salsa morita, pechuga o bistec asado, entre otros; sin embargo, las estrellas de su cocina son los chiles rellenos y las tortas de espinacas, papa, flor de calabaza, brocoli o coliflor.

“Varios de mis ayudantes en estos años ya cuentan con su propio negocio y me da gusto porque la comida siempre es socorrida, ya que si no vendes por lo menos no te quedas sin comer”, explicó Doña Paty sonriente.

De lunes a sábado de 4:30 a 17:00 horas, en el pasillo 3 a unos pasos del exterior de la nave I del sector Frutas y Legumbres podrás disfrutar de la famosa cocina “Paty”.

“Siempre he pensado que como dicen en la película Como agua para chocolate, la sazón están en la alegría y amor que uno le ponga a la guisada, porque si uno está triste, la comida no sabe igual; entonces trato de estar alegre y cocinar como si fuera para mi o mis hijos o nietos”, finalizó.

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