Médico ‘huesero’ da identidad a la Central de Abasto

Aprendió el don de curar con sólo unos movimientos de sus manos desde que era niño en su natal pueblo, Nejapa, un pequeño municipio cerca de Chilapa, Guerrero

Publicación original de Excelsior

Ciudad de México, 24 Enero.- Armando Gatica, es un personaje que ronda los pasillos de la Central de Abasto de la Ciudad de México (CEDA-CDMX), en donde además de aportarle identidad al mercado mayorista más grande del mundo, también ofrece bienestar a muchos locatarios.
Con apenas 18 años, Armando arribó a la capital del país para mejorar su condición de vida y comenzó a ofrecer sus servicios en San Fernando y Avenida Insurgentes, muy cerca de la zona de hospitales, pero desde hace nueve años se encuentra en el pasillo 1 de las naves O-P de Frutas y Legumbres de la Central de Abasto.
Armando aprendió el don de curar con sólo unos movimientos de sus manos desde que era niño en su natal pueblo, Nejapa, un pequeño municipio cerca de Chilapa, Guerrero. Su padre y hermano mayor se dedicaban a ello y continuó la tradición.
“No tengo estudios, pero aprendí por mi papá que vivió de eso desde chico y atiendo todo lo que me piden. Aquí principalmente veo relajamiento de testículos u ovarios, torceduras de huesos, rodillas, tobillos, cadera, codos, pies y muñecas”, platica.
Su tarjeta dice claramente: “huesero” y es que en el mercado mayorista, donde el trabajo es sinónimo de esfuerzo físico, laboran 13 mil 800 carretilleros (diableros), así como estibadores y cargadores propensos a lesiones musculares u óseas; pero también atiende inflamaciones de anginas, empachos o problemas de las vías respiratorias.
“Recorro los pasillos diariamente y en una de esas un locatario me mandó llamar, porque tenía un problema en su nariz, una rinitis aguda le decían y que lo iban a operar por 30 mil pesos. Me preguntó si podía checarlo, le sobé su tabique, le corregí la nariz con algunos movimientos y ya no le metieron cuchillo”, relata.
Gracias a este y otros casos se acreditó al interior de pasillos, naves y locales de la CEDA. Por 100, 150 o 300 pesos puede curar, según el diagnóstico que detecte.
“Lo más tardado y costoso es el relajamiento de testículos u ovarios, cobro 300 pesos y me tardo media hora en atenderlos. Esto es lo más recurrente acá, ya que se da por cargar mucho peso o cargar mal, pero atiendo tobillos, hombros o muñecas torcidas por 100 pesos”, detalla.
Un ungüento hecho a base de eucalipto, grasa animal y “otras yerbas”; costal, paliacate y sus manos son las únicas herramientas de trabajo que utiliza este “huesero”, que a sus 48 años revela parte de su secreto.
Armando Gatica es uno de los tres hueseros identificados por la comunidad al interior de la Central de Abasto de la Ciudad de México, personaje indispensable en este corredor comercial.

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