Otro gran lío en el gobierno: Zavala

Justo cuando se necesita darle certeza a la competencia política, el gobierno deja sin titular a una de las tres instituciones clave del sistema electoral.

Ciudad de México, 23 Octubre. Margarita Zavala

Gran escándalo con la increíble y permanente costumbre de Donald Trump de anunciar decisiones fundamentales a través de Twitter. Pero el gobierno de México no le envidia nada al señor Trump: esta es una administración que anuncia que ha decidido despedir al titular de la FEPADE, Santiago Nieto, a medio proceso electoral… vía Twitter. Fue de una torpeza enorme.

El tuit de la PGR de viernes 20 de octubre a las 13:22 hrs. es una joya: “En apego a los artículos 30 de la Ley Orgánica de #PGR y 137 de su Reglamento @AlbertoEBeltran removió de su cargo al titular de @FEPADE_Mex”. Así de completa la fundación y motivación de una decisión de gran trascendencia legal y política. A las 13:29 hrs. publica otro: “Lo anterior, toda vez que el referido servidor público transgredió lo dispuesto en el Código de Conducta de la #PGR”. El boletín es otra pieza: “El subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales, Alberto Elías Beltrán, actuando en suplencia del Procurador General de la República …”. Desde el día 17 de octubre, no tenemos titular de la PGR, de hecho, a Santiago Nieto lo despidió un encargado de despacho. Así la procuraduría de justicia en nuestro país: no tenemos procurador, no tenemos fiscal anticorrupción y no tenemos fiscal electoral.

Justo cuando se necesita darle certeza a la competencia política, el gobierno deja sin titular a una de las tres instituciones clave del sistema electoral. Y las señales no podrían ser más negativas, porque esta remoción se da dos días después de que el ahora ex fiscal Nieto hiciera público que Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos, lo había presionado para que declarara públicamente su inocencia en las investigaciones por corrupción y desvío de recursos que se le siguen. Y a una semana de que el procurador general renunció sin resolver el caso vinculado al mismo funcionario. Además en cualquier país con Estado de Derecho, el señor Lozoya sería acusado formalmente de obstrucción de la justicia por semejante atrevimiento. Pero en el México gobernado por el PRI, el que debe preocuparse por “violar el código de conducta” es el fiscal que recibe las presiones, no el funcionario investigado por violar la ley.

Desde luego, que de acuerdo con la Constitución, no sería únicamente el fiscal electoral que investigaría el caso de Lozoya, sino un fiscal anticorrupción autónomo el encargado de seguirles la pista a los dineros desviados por los altos funcionarios. Pero esto tampoco tiene sentido en México, porque ha quedado acéfala la Fiscalía Anticorrupción. ¿Por qué? Porque en el Legislativo no se han querido poner de acuerdo en quién debe ser designado al frente de esta importante dependencia, clave para el funcionamiento del nuevo Sistema Nacional Anticorrupción.

Así está hoy México: sin procurador general, sin fiscal anticorrupción y sin fiscal electoral. Es cierto: falta el Senado y quizás el amparo. Por eso somos muchos los que nos pronunciamos a favor de la objeción que puede presentar el Senado ante la remoción de Santiago Nieto. ¿Y dónde está el jefe de Estado, quien se supone debe velar por que se cumpla y se haga cumplir la Constitución y la ley? Dando entrevistas en las que se queja de que los ciudadanos y los medios piensan que “todo es corrupción”; que no es que haya más corrupción en su sexenio, sino que las redes sociales ahora lo magnifican todo.

Estoy convencida de que no tenemos el gobierno que nos merecemos. Tenemos el gobierno que toleramos. Y ya se le ha tolerado demasiada incompetencia a este gobierno sin ley y sin fiscales. La propuesta clara debe ser despolitizar la justicia y darles fortaleza y autonomía tanto al scal general de la nación como al fiscal anticorrupción y a todo el aparato de procuración de justicia. POR CIERTO. Sigo recorriendo el país, reuniendo las firmas de miles de mexicanos que saben que México se merece un cambio con rumbo hacia un gobierno ciudadano y ético. Mientras tanto, los presidentes de partido se siguen anunciando en spots, aunque signifique una ventaja fuera de toda condición democrática.

Columna publicada originalmente por El Universal 

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