Ríos Piter: Fepade, responsable ante el lodazal electoral

Los excesos a la hora de hacer campañas y durante los comicios, llegaron a ser normales mientras el PRI era el partido “aplanadora”.

Ponerse en los zapatos del otro

Armando Ríos Piter

@RiosPiterJaguar

Ciudad de México, 20 Junio.- Desde hace mucho tiempo, las campañas electorales en México han tenido una distinción significativa: la trampa, como el mejor recurso para ganar.

Porfirio Díaz fue capaz de ganarlas con el 100% de votos a su favor. Mañas como la compra de votos y el reparto de artículos son modernas. Como contraparte, se creó la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) para castigar dichas prácticas.

A través de muchos años, se ha hablado del tema. Los excesos a la hora de hacer campañas y durante los comicios, llegaron a ser normales mientras el PRI era el partido “aplanadora”. En los últimos años, dio inicio la posibilidad de que otros institutos políticos también tuvieran éxito en una elección, por lo que hubo necesidad de implementar un mecanismo que sometiera, mediante acciones penales, el comportamiento de actos delictivos durante las contiendas electorales.

Sólo que en lugar de castigar o frenar delitos, pareciera que la Fepade se ha convertido en cómplice de los mismos, por la imposibilidad del establecimiento, de ejercer una función independiente. En 1994 se creó esta institución, dependiente de la Procuraduría General de la República. Lo anterior viene a cuento por las elecciones del pasado 4 de junio en cuatro estados del país (Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz), en las que vimos de todo lo que un país civilizado no debe hacer y que estamos muy lejos de superar. Muchas páginas de Internet evidenciaron acciones ilegales, que denunciaban el regalo de dinero, comida, despensas, pisos, techos, tinacos, autos y casas, a cambio de votos para un candidato.

En la jornada electoral se presentaron mil 41 denuncias y se abrieron 10 carpetas de investigación. El 45 % de las denuncias surgieron del Estado de México.

De acuerdo con autoridades de la Fepade, casi la mitad de las denuncias presentadas fueron por acarreo de votos y por recoger credenciales de elector para coaccionar el voto. Paralelamente, la ONG Ni Un FraudeMás, documentó los siete tipos de irregularidades más importantes en la pasada elección. 1) Presión sobre los trabajadores del gobierno estatal y municipal, transportistas, sector salud, magisterial y policías. 2) Terrorismo psicológico. 3) Acarreo, compra y coacción del voto. 4) Violación a la “veda” electoral. 5) Rebase de topes de campaña. 6) Inconsistencias en el llenado de actas, conteo rápido, PREP y cómputo distrital. 7) Deficiencias con la organización y la capacitación electorales.

Ya no es exclusividad del PRI ofrecer algo a cambio del sufragio. Alguien calificó lo anterior diciendo que “el voto se ha convertido en una mercancía y no en un derecho y la alquimia es una franquicia exportada por el tricolor”. ¿Para qué entonces un organismo para castigar los delitos electorales? Con él y sin él es lo mismo. Los fraudes estuvieron a la orden del día. Su titular, Santiago Nieto debe ser removido. Más que autoridad, pareció comparsa del lodazal.

Los delitos cometidos antes y durante las elecciones en los cuatro estados mencionados ahí están. Son delitos que deberían ser castigados, en lugar de quedarse como simple acumulación de denuncias. El castigo debería ser inmediato, con penas tales como perder el registro por parte de los candidatos que cometen los ilícitos. De otra forma, la apuesta es a maximizar las trampas, que todo se judicialice y al final gane el más mañoso.

Las compras de votos, alteraciones del padrón electoral, programas sociales al servicio del candidato predilecto, amenazas telefónicas y por Internet, utilización de dinero del gobierno, compadres, amigos y criminales, presencia de altos funcionarios cada dos días (en el Estado de México) que contribuyeron con el reparto de mercancías y todo un despliegue de acciones delictivas.

Todo esto debe acabar. No sólo es necesario remover al actual titular de la Fiscalía rumbo al 2018, pues está probada su total ineficiencia, sino que es indispensable garantizar los instrumentos que permitan castigar los delitos con un contundente efecto disuasivo. Si un candidato o su equipo son sorprendidos entregando tinacos, deberían perder en ese mismo momento su registro y quedar invalidados de inmediato.

Elegir a un representante no puede seguir viciado de origen. Seguramente, los partidos continuarán con su intención de enlodar las elecciones; por eso requerimos una Fepade renovada y con firme intención de castigar los delitos en tiempo real.

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