Emparejando la cancha

Muchos mexicanos nos preguntamos qué nos pasó como país, en dónde se descompuso el camino y nos convertimos en una nación convulsionada por el crimen organizado y la inseguridad. Por qué parecería que estados como Guerrero de repente amanecieron como uno de los epicentros de mayor conflicto.

RIOSPITER

Armando Ríos Piter

@RiosPiterJaguar

Ciudad de México, 06 Jun.- La violencia no surge de la noche a la mañana. La pobreza y la desigualdad crecientes son factores clave que detonan los ciclos de agresión y enfrentamiento en el país. Citando un estudio de Oxfam de 2015, uno de cada dos mexicanos es pobre y 10% de la población concentra más del 60% de la riqueza. Esta realidad es aún más dramática en los estados del sur y sureste: en Chiapas, tres de cada cuatro habitantes son pobres y en Oaxaca o Guerrero, dos de cada tres comparten esta condición.

Como todos sabemos, existe una brecha profunda que divide a nuestro país en dos hemisferios de desarrollo. Mientras que en el norte y el Bajío se han generado condiciones favorables para la incorporación y articulación productivas, y un modelo de importaciones y exportaciones que se ha potenciado con el TLCAN; en el sur han prevalecido esquemas de corte asistencialista, que únicamente ha alimentado una mayor polarización al mantener intactos los niveles de pobreza.

Por eso, no debe sorprendernos que estados como Querétaro o Nuevo León hayan crecido en promedio 5.3% y 4.1%, respectivamente, entre 2004 y 2014; mientras que Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca crecieron a tasas menores a 2.5% durante el mismo periodo.

Lo que requerimos es emparejar la cancha para asegurar condiciones de desarrollo que les permitan a los estados sureños explotar todo su potencial.

De ahí la importancia de la ley de Zonas Económicas Especiales (ZEE), aprobada por el Senado en abril pasado, y que busca justamente impulsar el desarrollo económico, tecnológico y social en los estados más rezagados del país, a través de diversas estrategias.

Por un lado, están los incentivos fiscales, como tasa cero de IVA cuando los bienes y servicios que sean llevados a las ZEE por empresas residentes en México o exenciones cuando los bienes provengan del extranjero, así como diversas facilidades para crear infraestructura y promover el comercio exterior, por ejemplo, el establecimiento de un régimen aduanal especial.

Por otro lado, se impulsa una política educativa en donde se complementen los planes de estudio con actividades productivas de la zona para fortalecer el capital humano, a la par de una política industrial que permita evolucionar las actividades que se realizan en estas zonas hacia unas de mayor sofisticación tecnológica y valor agregado.

La Ley de ZEE servirá como catalizador del desarrollo regional y permitirá, además, llevar el potencial cultural y de riqueza natural del sur-sureste a una nueva dimensión.

En este último punto, recordemos que Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán cuentan con una ubicación geoestratégica privilegiada, con enormes oportunidades para generar energía eólica y solar. Aquí hay una posibilidad de desarrollo en energías renovables, hacia los cuales están fluyendo grandes inversiones en el mundo. Estados Unidos, Europa, China, Brasil y la India invirtieron el año pasado, de forma agregada, más de 240 billones de dólares en este sector.

Además de aprovechar mejor los recursos naturales, la propuesta integral de la Ley de ZEE permite imaginar escenarios ambiciosos como la creación del Silicon Valleyde América Latina; un ecosistema y centro neurálgico de emprendedurismo, innovación e investigación en parques y centros de alta tecnología, todo instalado en esta región.

Todos estos proyectos traerán como resultado una cancha mucho más pareja a la que tenemos hoy. Una cancha donde las niñas y los niños de la Cañada Chiapaneca o la Montaña de Guerrero no tengan que correr cuesta arriba para alcanzar sus sueños.

En el futuro, los puertos de Lázaro Cárdenas, Acapulco, Salina Cruz y Puerto Chiapas se convertirán en polos de atracción para la juventud emprendedora de todo México y también del resto del mundo, pues quedarán constituidos como la nueva frontera de desarrollo e intercambio comercial con América del Sur, y también con Asia.

En unos años, Acapulco hará frontera con Manila y Shanghái, y en ese momento México se estará convirtiendo en la potencia mundial que está convocado a ser.

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